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viernes, 21 de septiembre de 2007

MANIFESTACIÓN CONTRA EL RACISMO EN ESTADOS UNIDOS

LA POBLACIÓN DE JENA, CON UNA POBLACIÓN DE APENAS 4 MIL HABITANTES OBSERVÓ COMO ESTE JUEVES SUS CALLES SE LLENABAN DE DECENAS DE MILES DE PERSONAS QUE PROTESTABAN CONTRA EL RACISMO.

UBICADA EN EL SUR DE ESTADOS UNIDOS, CONCRETAMENTE EN EL ESTADO DE LOUISIANA, REGIÓN DONDE SE VIVIERON LOS HECHOS DE RACISMO MÁS ABERRANTES EN LA HISTORIA ESTADOUNIDENSE, JENA FUE ESCENARIO DE RECIENTES EPISODIOS QUE REVIVIERON LOS RECUERDOS DE MILLONES DE AFROAMERICANOS SOBRE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL.

EL CASO DE LOS 6 DE JENA ES CONOCIDO YA EN TODO EL TERRITORIO DE ESTADOS UNIDOS Y EN EL MUNDO. SE TRATA DEL INJUSTO JUICIO QUE SE LE SIGUE A SEIS JÓVENES NEGROS POR DEFENDERSE DE LAS COTIDIANAS AGRESIONES DE JÓVENES BLANCOS EN UNA ESCUELA SECUNDARIA DE LA LOCALIDAD.

TODO EMPEZÓ CUANDO UN GRUPO DE JÓVENES NEGROS DECIDIÓ SENTARSE BAJO UN ÁRBOL QUE LOS JÓVENES DE ORIGEN ANGLOSAJÓN CONSIDERABAN EXCLUSIVO PARA ELLOS EN EL CAMPO DE LA ESCUELA SECUNDARIA. INMEDIATAMENTE SÍMBOLOS DEL KU KLUX KAHN APARECIERON EN EL ÁRBOL Y POSTERIORENTE SE INICIARON LAS GOLPIZAS DE BANDAS DE JÓVENES BLANCOS CONTRA LOS AFROAMERICANOS.

AL MOMENTO EN QUE LOS NEGROS DECIDIERON REACCIONAR LA JUSTICIA ESTADOUNIDENSE DECIDIÓ JUZGAR A SEIS DE ELLOS POR UN PRESUNTO INTETO DE HOMICIDIO. EL HECHO ES QUE UN JÓVEN BLANCO GOLPEADO POR LOS AFROAMERIACNOS NO SUFRIÓ NINGÚN DAÑO FÍSICO DE CONSIDERACIÓN Y LA MISMA NOCHE FUE VISTO EN UNA FIESTA DE LA LOCALIDAD.

NO OBSTANTE, EL JUICIO CONTRA LOS SEIS PROSIGUIÓ E INCLUSO UNO DE LOS JÓVENES NEGROS, MYCHAL BELL, FUE JUZGADO COMO MAYOR DE EDAD A PESAR DE QUE AL MOMENTO DE OCURRIR LOS INCIDENTES TENÍA APENAS 16 AÑOS. CÍNICAMENTE EL FISCAL E LA LOCALIDAD, DE RAZA BLANCA, INSISTE EN QUE NO HAY NADA RACIAL EN SUS ACTUACIONES. SIN EMBARGO NINGUNO DE LOS JÓVENES ANGLOSAJONES QUE AGREDIÓ A LOS NEGROS FUE SOMETIDO A NINGÚN TIPO DE SANCIÓN.

PARA LAS ORGANIZACIONES QUE CONVOCARON A LA MANIFESTACIÓN CONTRA EL RACISMO EN JENA EL ÉXITO DE LA MOVILIZACIÓN PODRÍA SER EL INICIO PARA EL MÁS PODEROSO MOVIMIENTO POR LOS DERECHOS CIVILES QUE SE CONOZCA EN ESTADOS UNIDOS EN EL SIGLO 21.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

África y el cambio climático


por: Joseph Borrell

La interacción entre el cambio climático, la extensión de la pobreza, el crecimiento de la población y las dinámicas migratorias es una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
Dos imágenes la ilustran con fuerza dramática: la de los cayucos a la deriva tratando de llegar a Canarias y pagando su tributo de muertos en la travesía y la del lago Chad, que fue uno de los más grandes del planeta, y que ha perdido el 90 por ciento de su superficie en 40 años.
Hay una relación de causa-efecto entre esas dos imágenes. Los efectos del cambio climático van a afectar de forma especialmente grave a África y muchos de los casi mil millones de africanos van a tener que abandonar sus tierras.

No deja de ser trágico-irónico que África, que con menos del 13 por ciento de la población mundial sólo emite el 4 por ciento del equivalente CO2 de los gases de efecto invernadero, sufra especialmente, y sufrirá más aún sus efectos. Desgraciadamente, los sufrirá todavía más y sus niveles de pobreza limitarán su capacidad de adaptación.
El escenario que describen para África los expertos del Comité Intergubernamental sobre el Clima (GIEC) plantea la doble amenaza de la desertificación por un lado y las inundaciones por otro. Así, el cambio climático sería para África una máquina infernal de quemar los campos y hacer subir las aguas…

Un incremento de la temperatura de entre 2 y 6 grados podría aumentar el nivel del mar 50 cm, inundando la cuenca del Nilo, la casi totalidad de las del Senegal y el Congo, y la mayor parte de las ciudades del golfo de Guinea y el océano Índico. El 60 por ciento de la población urbana africana vive al borde del mar y unos 70 millones de personas sufrirían inundaciones costeras. La situación sería crítica para Lagos, por ejemplo, o para Tanzania, donde 50 cm de subida del mar implica inundar 2.000 km2.

Pero más graves aún, y más evidentes ya, son la sequía y la desertificación. La banda saheliana y las tierras altas del África oriental serán las más afectadas. En los últimos 30 años el Sahara se ha extendido 30 km hacia el sur y el caudal de los grandes ríos Níger, Volta y Senegal se ha reducido, así como la extensión del bosque primario de sus cuencas.
Un aumento de 2 grados de la temperatura implicaría una disminución del 30 por ciento en la producción agrícola del Sahel y del contorno mediterráneo. Pero no sólo en esas tierras que son ya sinónimo del desierto que avanza y empuja hacia el sur a personas y rebaños. En Kenia sería imposible cultivar té en más de la mitad de las tierras dedicadas actualmente a ello. Y en Uganda sólo se podría seguir cultivando café en las tierras más altas. Pero los cultivos más afectados serían los de cereales como el trigo, el arroz y la soja, productos básicos para la alimentación de las poblaciones afectadas. En algunos países, las cosechas pueden disminuir hasta un 50 por ciento y 200 millones de personas más sufrir hambrunas en los próximos 20 años.


Éxodo rural

Esos cambios climáticos aumentarán inexorablemente el éxodo rural, la concentración de la población en zonas que tengan la posibilidad de regar sus tierras y la densidad en ciudades del interior. Esos movimientos migratorios internos, que son ya hoy en África muy superiores a la emigración hacia el exterior, agravarán los problemas urbanos y sanitarios y acabarán incrementando la marcha hacia los países ricos de Europa.

Las dificultades para acceder al agua provocarán conflictos entre agricultores y ganaderos en zonas donde la población aumenta y los recursos disminuyen. Lo que ocurre en Darfur es ciertamente un ejemplo de lo que puede ocurrir a gran escala.

Y, finalmente, están los riesgos sanitarios producidos por la extensión del cólera, el paludismo y la disentería. Aparte del dinamismo de numerosas otras patologías (recuérdese que la canícula de agosto del 2003 aumentó el 60 por ciento la mortalidad en Francia, sobre todo debido a las enfermedades cardiovasculares y respiratorias) y de la modificación de la distribución en el espacio de los vectores portadores de enfermedades infecciosas.
Entonces, ¿qué se puede hacer? En primer lugar, anticiparse el máximo posible para hacer frente a las consecuencias desastrosas de un cambio climático que a medio plazo es inexorable, e informar a las poblaciones para que tomen conciencia y se preparen a las adaptaciones necesarias.

Según el GIEC, el aumento del nivel del mar podría costar a los países del golfo de Guinea el 15 por ciento de su PIB, mientras que las medidas preventivas costarían un 5 por ciento. También a escala mundial es cierto que más vale prevenir que remediar. Recuérdese que el informe Stern calcula que 1 dólar invertido hoy en combatir el cambio climático ahorra 5 dólares de pérdidas mañana. Pero es evidente que, aun si tuvieran los mejores gobiernos y la mayor estabilidad social, los países africanos carecen de los recursos necesarios para financiar las adaptaciones necesarias.

Algunas son de tipo político, como abrir las fronteras a los pastores del Sahel para permitir la circulación de sus rebaños, y no dependen más que de la voluntad de los gobiernos. Otras, como alejar la población de las zonas costeras, reconstruir las defensas naturales contra las inundaciones o promover especies agrícolas más resistentes, son muy costosas y África no las puede aplicar sola.


Refugiados climáticos

En cualquier caso, a corto plazo está ya escrito que las presiones migratorias van a aumentar. En buena medida, su éxodo lo habrán causado nuestras formas de consumo energético ecológicamente insostenibles, que transmiten sus efectos a través de un proceso invisible y lento de cambio climático.

Así, la emergencia de lo que se puede empezar a llamar "refugiados climáticos" tensionará aún más los problemas de la inmigración en los países occidentales y planteará la enorme cuestión moral de su responsabilidad en el calentamiento del planeta.
Una responsabilidad menos evidente y perceptible que la del que prende fuego al bosque, pero igualmente efectiva en su origen y consecuencias.

martes, 18 de septiembre de 2007

Odio mi trabajo, luego existo

por Biok

Sí, he llegado a casa después de trabajar y mientras me comía un yogur me lo he dicho “tío odias trabajar igual que todo el mundo”. Sí y tú no lo niegues porque si amas tu trabajo o simplemente te gusta te puedo decir que eres un enfermo, si fuera algo bueno no pagarían por hacerlo.
¿De qué te sirve dejarte los huevos en un trabajo e identificarte totalmente con la empresa? Si claro, gracias a tu trabajo la empresa obtendrá más beneficios, pero ¿Tú ves algo de esos beneficios? ¿Hacen reparto al final y te dicen: “tío te has ‘dejao’ los huevos, toma un fajito de billetes”? Pues no, simplemente más para los directivos que te hacen pensar que algún día llegarás a ser como ellos pero te ascienden milimétricamente dándote vanas esperanzas. Porque ¿Qué motivación te da una empresa? A mi no me vale la de “Hagamos algo grande de esta empresa” porque cuando esta gente se cansa de ti te manda a la calle de la forma más rastrera e impersonal posible. Si quieren motivación que engrosen el sobre o que nos hagan sentir como a personas que también tienen su tiempo libre.
Porque esa es otro, no sé quién coño habrá inculcado que necesitamos el trabajo, vale que nos realiza y nos mantiene ocupados, pero yo conozco gente que siempre piensa que sin trabajo no sabrían que hacer y que cuando se jubilen no van a saber que hacer con tanto tiempo. Vaya sociedad de lameculos resentidos han creado las empresas para disfrute de la población, es que da gusto andar por la calle rodeado de zombis que no se plantean porque hacen las cosas, simplemente las hacen porque siempre ha sido así. No sé de donde ha salido tampoco esa extraña creencia que por permanecer más tiempo en el trabajo vamos a caer mejor a los jefes, el trabajo está para entrar a su hora, ser un poco eficiente y largarte. La empresa por quedarte más tiempo no te va a dar más vacaciones.
Yo trabajo porque a final de mes te dan un sobrecito bastante generoso y porque tengo que pagarme de alguna forma el carné de conducir y unas cuantas cosillas para el coche y quiero hacerlo de forma un poco independiente demostrándome que YO también puedo.
Me asquea la idea de levantarme cada mañana sin pensar en otra cosa que en el trabajo y sin más aspiración que un miserable ascenso. En la vida hay muchas más cosas y muchas más aspiraciones, el trabajo es sólo una faceta y la vida es algo demasiado bello como para amar tu trabajo y olvidarte del resto de las cosas.